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Sunday, 22 de January de 2012
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 22 de enero de 2012
Del rey Juan Carlos, que tendrá todos sus defectos menos el de ser un cursi, se cuenta una anécdota de cuando fue a inaugurar una bodega y el enólogo le dio la vara, antes de probar el vino, con los “retronasales y los aromas que se potencian en boca con cierto exotismo de frutas tropicales”. Habiendo acabado el experto catador de su retahíla de sandeces vínico descriptivas, el rey, más práctico y sencillo, metió su real nariz en la copa, olió, y probando el vino dijo: “¡Coño que vino más bueno! ¿De dónde has dicho que es?”
En esta republica juancarlista en la que unos no creen en la democracia y los otros no la practican, hay que hacerle caso a mi contertulio El Caliche cada vez que dice que “más olla y menos bambolla”. A mí lo que de verdad me hiela el corazón es ver cada noche a quienes salen a buscar en la basura algo con lo que sobrevivir sin perder la dignidad.
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (1) | Referencias (0)
Sunday, 27 de November de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 27 de noviembre de 2011

De la idílica sociedad del bienestar surgida de una pretendida jornada laboral de menos horas y más salario con la que soñábamos en aquellos tiempos en los que la Humanidad fue capaz de poner un hombre en la Luna, hoy nos va quedando más bien poco. Las máquinas y los ordenadores ya no se instalan en las empresas para que los trabajadores trabajen menos y más cómodos, como se nos hizo creer entonces cuando los sindicalistas aún no pisaban las moquetas de los consejos de administración ni se sentaban en sus sillones, sino para que la empresa produzca más y mejores dividendos a sus inversores, como manda la doctrina capitalista.
Cada día que me levanto lo hago sintiéndome menos “ciudadano” y más “súbdito” de una sociedad gobernada por eso tan etéreo que llaman “los mercados”, en la que según parece muchos habremos de pagar como hormigas lo que unos pocos han dilapidado como cigarras, sin más argumento que “eso es lo que hay” y sin otra réplica que “precisamente no es eso lo que queremos ni nos meremos” como ciudadanos.
Pero no deja de ser un consuelo que en el país que se ha generado el germen de la crisis financiera que padecemos, su presidente, Barack Obama, en la fiesta del “Día de acción de gracias”, haya indultado un pavo llamado Libertad, aunque se siga manteniendo la pena de muerte para los humanos.
Lo peor que le puede ocurrir a un prestidigitador es que la paloma del truco se le cague en la manga o en la chistera, y se descubra la artimaña. Sobre todo si es la paloma que quieren vendernos como la que nos traerá la ramita de olivo en el pico cuando haya pasado el diluvio que viene.
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 29 de October de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 30 de Octubre de 2011

Existe una Antropología "política", basada en las teorías evolucinionistas de Darwin, y en algunas que otras especulaciones peregrinas surgidas del racismo más puro y duro, que afirma que la glorificación del propio grupo ha ido unida siempre a una marcada hostilidad hacia otros grupos. Esa es la clave por la cual en tiempos de “paz oficial” exista una hostilidad consentida y fomentada en la rivalidad futbolera para que ella ejerza las funciones de válvula de escape por la que se disipe socialmente la violencia acumulada por efecto del ancestro tribal.
Hace más de un siglo escribió el ínclito Sabino Arana, fundador del PNV, esta perla del nacionalismo: “favorecer la irrupción de maketos –inmigrantes— es fomentar la inmoralidad en nuestro país –Euskadi—“ prosiguiendo: “la sociedad euskariana se pierde en su roce con la española y es preciso aislarla hoy en lo posible, para salvar a sus miembros, y para salvar a los venideros”. El inefable “monseñor” Arzallus, profeta “venidero” del euskaldun Arana, dijo con mucho cinismo al respecto de la violencia en el País Vasco: “Aquí unos mueven el árbol y otros recogen las nueces”.
Anunciado el “alto el fuego” por parte de la banda terrorista después de casi cincuenta años de “estar moviendo el árbol”, hago en estas líneas un ejercicio de memoria histórica desde Andalucía, tierra que ha puesto en esto muchos maketos, su sangre, su sudor y sus lágrimas. Afortunadamente, en el “resto del Estado Español” ya no quedan “Arzallus españolistas” afectados de delirio paranoico que escriban en su ideario intolerante la palabra “vasco abertzale” donde ellos escribieron la de “maketo inmoral”.
Solo queda, por “vergüenza torera”, ya que no pueden devolverle la vida a los muertos, que alguien, instantes antes de pedir perdón, nos diga cómo se han repartido las nueces durante todo este tiempo los que movían el árbol y los que las recogían, y que nos aclaren como pretenden que los demás nos traguemos las cáscaras. Todo lo demás son eufemismos vacíos que intentan que no oigamos el ruido de tantas nueces.
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 04 de October de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 2 de Octubre de 2011

La Orden de la Cuchara de Palo con sus nuevos comendadores honorarios Imanol Arías y Juan Echanove.
De un tiempo a esta parte la cocina ha dejado de ser considerada un “arte menor” costumbrista por el mundo académico y por los estudiosos de los fenómenos sociales, para ser considerada, por derecho propio, como un patrimonio cultural situado al mismo nivel de importancia que el patrimonio monumental, el literario o el de las artes plásticas. Esta apreciación, que hace bien poco tiempo nos resultaba novedosa, ha sido una constante secular en las civilizaciones del Mediterráneo, en las que tres ingredientes: el pan, el vino y el aceite, han dibujado la geometría cultural y alimenticia de su paisanaje y su paisaje. La gastronomía hoy en día no es otra cosa que la cocina que se reinventa sin dejar de ser tradición.
Hace sólo unos días hemos tenido oportunidad de ver en TVE el programa de la serie “Un país para comérselo” dedicado a Jaén, de la mano de los actores Imanol Arias y Juan Echanove, que más que interpretar su papel hacen de sí mismos, pues nos consta y pudimos comprobarlo en el rodaje que Imanol es un experto entendido en vinos al tiempo que Juan lo es en aceites. Acabado el visionado del programa hemos constatado algo que sólo es perceptible cuando nos salimos de la piel de Jaén y nos observamos a nosotros mismos como unos espectadores ajenos a esta tierra; sólo entonces percibimos que somos una provincia mágicamente diversa, y es precisamente el sentimiento de diversidad que nos han ido destilando los tiempos y todas las culturas que han cruzado nuestros caminos, el que nos empuja, casi nos obliga, a ser agiles frente a lo monolítico, a ser imaginativamente frescos frente a los rancios abolengos de cartón piedra, y a reinventarnos cada día como una realidad viva que crece y progresa.
Significativa la canción de Karina --Karina la nuestra-- que cierra el programa: “Al final del camino habrá un despertar…” De tal modo que sin dejar de ser y sentir lo que somos, seamos capaces de ser y sentir todo lo demás, que no es poco. Jaén diversa, Jaén inmensa, Jaén imaginativa, Jaén viva.

´
Brindis de La Orden de la Cuchara de Palo por Jaén, con Imanol Arias y Juan Echanove, junto a todo el equipo que hizo posible que el programa dedicado a Jaén ,"Un país para comerselo", fuera mágico en todas sus imágenes, con todos sus paisajes y con todos su paisanajes.
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sunday, 11 de September de 2011

Grupo de alumnos de la Universidad de Eichstaett junto al profesor Konrad Tyrakowski (en la izquierda de la fotografía) y al cronista oficial de Guarromán (en el centro), en el monumento dedicado a los primeros nacidos en Guarromán, en la plaza de Nicolás Kerche.
Un grupo de alumnos de la universidad alemana de Eichstaett, estudiantes de Geografía Aplicada, dirigidos por el catedrático de la misma profesor Konrad Tyrakowski, han visitado en estos días las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena dentro de su programa de formación y prácticas, para lo cual han contado, como en años anteriores, con la colaboración del Seminario de Historia y Cultura Tradicional “Margarita Folmerín”, que dirige el cronista oficial José María Suárez Gallego.

Profesores y estudiantes visitaron los edificios singulares de Guarromán, siendo de sumo interés la visita que efectuaron a la casa de Isabel Moris, descendiente del colono Adolfo Moritz, una de las viviendas que mejor conserva la distribución y los elementos arquitectónicos originales de las casas que el rey Carlos III hizo entregar a cada familia centroeuropea, muchos de ellos alemanes, que repoblaron Sierra Morena en el siglo XVIII.

El próximo mes de octubre una delegación de la ciudad alemana de Gossersdorf, localidad en la que nació Juan Gaspar de Thürriegel, el asentista bávaro que trajo los más de siete mil colonos que repoblaron Sierra Morena, visitarán Guarromán donde tendrá lugar un acto de recuerdo a su figura organizado también por el Seminario “Margarita Folmerín” y en el que estará presente el presidente de la Asociación de Estudios Históricos que ha promovido el monumento a Thürriegel en su localidad natal, y que será investido Colono de Honor de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena.

Texto y fotos de Silverio Fernández, corresponsal de Diario Jaén.
Por: ©José María Suárez Gallego | Actividades del Cronista de Guarromán | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 03 de September de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 4 de Septiembre de 2011

La gastronomía, pese a que la palabra que la define cuente tan sólo con algo más de siglo y medio de existencia, es tenida hoy como un arte inmemorial. Cocinar, hablar y reír es lo que nos diferencia, según parece, de nuestros primos los monos. El sabio Platón, sin embargo, afirmó que la cocina, madre primigenia que nos engendró la gastronomía, no tenía la consideración de arte, y que en el mejor de los casos habría que considerarla como una simple costumbre arraigada, fruto del hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas, y cuyo objeto no era otro que procurarnos a los humanos el sustento diario.
Platón, sin duda, no hizo otra cosa que definir de forma pragmática, y sin un ápice de pasión, los parámetros culturales de la cocina tradicional. Pero desde el respeto a sus venerables barbas, desde la reverencia a la eminente calva en la que se acuñaron los marchamos del pensamiento occidental, y desde la mucha querencia y respeto que le profesamos a las cosas del comer, estamos más por la labor de aceptar, sin más, que la cocina es el arte de elaborar los guisos de forma grata al paladar, mientras que la Gastronomía –con mayúscula-- es la ciencia de saber disfrutar de ellos con todos los sentidos, comenzando por el sentido común. Sin menospreciar al maestro Platón, nos ponemos al lado del pensamiento de Aristóteles cuando nos afirma en su Metafísica que “el principio de todas las ciencias es el asombro de que las cosas son lo que son”.
El estómago, que no entiende de filosofías, posee una memoria rencorosa y vengativa que nunca olvida los agravios del hambre. No entiendo, por ello, que a quien da de comer al hambriento le llamen santo, con veneración, y al que pregunta por las causas del hambre del hambriento, le llamen rojo, indignado o perroflauta, con bastante reconcomio. No resignarse a la injusticia del hambre ajena también es metafísica aristotélica y gastrosofía pura, por mucho que le moleste al terrorismo social que los mercados están ejerciendo desde el frenesí de su avaricia.
Por: ©José María Suárez Gallego | Investigaciones de Historia | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sunday, 21 de August de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 21 de Agosto de 2011

El investigador y escritor linarense Félix López Gallego.
Uno, ante la pérdida irremediable de un amigo entrañable, tiene una extraña sensación de orfandad, tal vez porque el vivir de cada día lo solemos construir con el armazón inestimable de la cordialidad y la cercanía de la gente imprescindible. Sensación de orfandad que sentí hace más de una década cuando se nos fue el ilustre linarense y maestro de cronistas Juan Sánchez Caballero; la misma percepción la viví algunos años después cuando se nos fue el recordado giennense Diego Rojano Ortega; y no hace tanto volví a sentirla cuando nos dejó el impresor carolinense Francisco Ramírez Cerón.
Todas estas entrañables orfandades de amigos imprescindibles tuve la oportunidad de compartirlas con Félix López Gallego, incansable investigador y escritor linarense, amigo del que ahora siento también su orfandad irreparable.Félix López Gallego, como investigador y como linarense, ha sido “el cronista oficial que Linares se perdió formalmente” cuando su corporación municipal decidió de forma reiterada, y con equipos de gobierno diferentes, no contar con esta figura honorífica de la cultura local después de que se nos fuera, hace más de una década, Juan Sánchez Caballero, a quien tuve la oportunidad de oírle repetidas veces la recomendación de que fuera López Gallego quien le sucediera en el cargo para de este modo darle continuidad a la labor investigadora iniciada por él sobre los diferentes temas linarenses. De hecho fue Félix quien culminó, corrigió y vio impreso el gran trabajo recopilatorio y crítico de los textos sobre Linares del historiador Federico Ramírez, que publicó posteriormente el Instituto de Estudios Giennenses.
Félix López no recibió nunca el nombramiento de cronista oficial de Linares, pero sí Linares y sus gentes contaron en todo momento con un cronista de la talla humana e investigadora de Félix López Gallego. Queden sus varios libros sobre temas linarenses, sus cientos de artículos –tres de ellos memorables sobre la figura de Manuel Lozano Garrido “Lolo”, publicados en Diario JAEN en la década de los noventa--, sus muy documentadas conferencias pronunciadas en prácticamente todos los estamentos locales, su pregón prólogo del Concurso Nacional de Tarantas del año 2009, y tantas otras actividades encaminadas a divulgar y dar a conocer las entretelas y el “santo y seña” de la identidad linarense, no siempre al gusto y conveniencia de todos, pero siempre desde el rigor de una investigación seria y honesta, alejado de la tentación fácil de convertir la Historia en una mera y localista “mentira encuadernada”.
Quede aquí constancia de nuestra pública gratitud a Félix López Gallego por todo cuanto nos dejó en sus papeles y en sus palabras; en el pan, en el vino y en el aceite que compartimos con él en paz y como hermanos. Machadianamente hablando le debemos todo cuanto ha escrito, sin más deuda por su parte que la orfandad impagable de su ausencia presente.
José María Suárez Gallego
Decano de los cronistas oficiales de Sierra Morena

Félix López Gallego presentando al cronista oficial de Guarromán, José María Suárez Gallego, antes de pronunciar su ponencia titulada “De Guarromán a Rios de los Granados: Islam e Ilustración” en las II Jornadas de Cultura Andaluza (2009), dedicadas a la Alhambra de Granada y organizadas por la Asociación Hespérides.
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Su biografía en la Enciclopedia General de Jaén
LOPEZ GALLEGO, FELIX. (Linares, 1931)
Escritor e investigador linarense, coautor junto a quien fuera cronista oficial de Linares, Juan Sánchez Caballero, de la transcripción, estudio y notas de los apuntes del historiador Federico Ramírez García, trabajo de investigación que vio la luz bajo el título “Linares: Documentos y apuntes de tiempos antiguos” (1999), editado por la Diputación Provincial de Jaén. Autor también de la colección de libros “Temas de Linares” (2002) de la que ya se han publicado los títulos: “Linares, documentos y crónicas”, “Marqueses de Linares, historia y leyenda” y “Linares, documentos y crónicas II”.
En el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses ha publicado los trabajos de investigación: “Un Piédrola en el castillo de Linares.- Documentos inéditos de 1692”, “Un linarense ante el Consejo de Hacienda”, “Linares 1898: El motín de los Consumos”, “El Escudo de Linares”, en colaboración con Andrés Nicás Moreno, y en boletín “Elucidario” de la misma institución han vistos la luz: “’Lizencia’ para que la villa de Linares pueda tener Feria”, “El topónimo Linares y su origen. Aportación documental”, “Documentos sobre un error histórico relacionado con el patronazgo de Ntra. Sra. de Linarejos a la villa de Linares”, siendo colaborador de las secciones del Instituto de Estudios Giennenses dedicadas a la Cultura de la alimentación y gastronomía, y a la de Cultura tradicional.
De sus hallazgos y aportaciones sobre la historia de Linares sobresale el hallazgo en el año 2000 de un capitel trapezoidal que se conserva en el santuario de la Patrona, la Virgen de Linarejos, con el que está considerado el escudo de la ciudad más antiguo de los conocidos hasta el momento; el documento que localizó en el Archivo Histórico Nacional por el cual S.M. Felipe V, con fecha 16 de febrero de 1734, concedió licencia a la entonces villa linarense para celebrar una Feria pechera y franca; y su investigación sobre el origen del topónimo Linares, que ha sido objeto de una comunicación a la Real Academia Española.
Conferenciante y articulista habitual en la prensa provincial, está en posesión de varias distinciones como la de Profesor Honorario del Instituto Huarte de San Juan, y caballero comendador de la Muy Ilustre y Noble Orden de la Cuchara de Palo, entre otras.
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Sunday, 14 de August de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 14 de Agosto de 2011

La filosofía popular ha acuñado el adagio “tanto tienes, tanto vales” para cuantificar lo que nos aprecian los demás.
Afirman los expertos que el pretendido nivel de bienestar de una sociedad viene dado en función de la mayor o menor capacidad que tenga ésta de producir bienes consumibles para necesariamente ser demandados y consumidos por sus integrantes.
Según esto, teóricamente, cuantos más coches se fabricaran deberíamos vivir mejor, pese a los cabreos que producen los atascos y a los accidentes en carretera. Del mismo modo, a mayor cantidad de alcohol consumido los fines de semana debería corresponder un mayor grado de felicidad estadística, hasta llegar a hacer cierta la afirmación de “fines de semana etílicos engendran memorables lunes hidráulicos”, instituyéndose de este modo la resaca como un bien más de consumo, y como otro indicador más del “estamos tan agustito” de la sociedad del bienestar. Tan evidente es todo esto que hasta el mayor o menor gasto de papel higiénico es una medida del “desconsumo” de todo lo consumido, siendo un indicador de primera magnitud del alto nivel de vida que hemos llegado a alcanzar en esta sociedad por la que se dejaron el pellejo tantísimos ideólogos de la Utopía.
Hoy no deja de ser un contrasentido cargado de ironía que mientras los tradicionales partidos progresistas y los sindicatos de clase están siendo acogotados por eso tan sanguinario que llaman “los mercados capitalistas”, sean precisamente los jóvenes, la mayoría de ellos en paro, los únicos que levanten el puño mientras bailan absortos en los macrobotellones.
Hemos pasado del “tanto tienes, tanto vales” al “tanto anhelas, tanto te frustras y por consiguiente tanto te cabreas.” El que podamos cobrar nuestros fondos de pensiones en un futuro depende de que la ferocidad de los mercados nos vaya haciendo cada vez más pobres y más sumisos. Como diría Groucho Marx ahora: “Nunca partiendo de unos planteamiento tan sostenibles hemos podido llegar a una situación tan insostenible y tan impresentable.”
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Friday, 22 de July de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 24 de Julio de 2011

El escritor italiano Umberto Eco, catedrático de Semiótica de la Universidad de Bolonia, y autor de la novela-icono “El nombre de la rosa” (1980), ha decidido reescribirla y hacerla “accesible a los lectores actuales”, más proclives a utilizar internet y otros soportes digitales. La semiótica, disciplina de la que es catedrático Eco, versa sobre los sistemas de comunicación, y sus signos, dentro de las sociedades humanas.
Economía de signos para comunicar gran profusión de conceptos parece ser la tendencia actual en el “lenguaje SMS” de los teléfonos móviles, o en los ciento cuarenta caracteres máximos permitidos para escribir en Twitter, ejemplos que nos retrotraen al viejo adagio gastronómico de “brevis oratio et longa manducatio”, algo así como menos palabras y más comida.
Huyamos pues de los nombres largos que nos definen y nos describen un plato, tan en boga en la cocina de la “deconstrucción” del “ferranadrianismo”, y acerquémonos a la concreción literaria de un plato al grito de “¡chominás las precisas! ahora que una vez “deconstruido lo construido” hay que “deconstruir la deconstrucción”, como con nuestro tranvía. Hay que devolverle a la tortilla de patatas su origen estructural, conceptual y semiótico, que es, según parece, como está más rica.
En la gastronomía de nuestros tiempos de crisis hay que huir con pavor de aquellos profesionales que cuando nos ofrecen sus viandas nos hablan con diminutivos, como si fuéramos niños “semigilipollas”. El “tomatito con su aceitito” que nos ofrecen suele costarnos luego un “pastón” (aumentativo) en la factura que nos cobran. A veces, con este cuento, se nos cobra más por las “chuletitas” que por el “chuletón”.
Si tuviera la oportunidad de tomarme una “cervecita con unas gambitas”, o un “riberita con jamoncito”, con el maestro Eco en uno de estos establecimientos nuestros, le preguntaría si su aligerada novela-icono habría que llamarla, en sintonía con la moda, “El nombre de la rosita”, aunque luego se nos cobrara más por ello, para albricias y regocijo de la maltrecha SGAE.
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 19 de July de 2011
José María Suárez Gallego
Mira, paisano, me contaron que en una población de la provincia de Jaén, hace ya algún tiempo, convocaron a los agricultores locales en el salón del bar más céntrico, ese sitio que está en todas las plazas de nuestros pueblos donde un omnipresente personaje de casinillo sabe todos los chismes del pasado; sabe por quién doblan las campanas esta mañana y a qué hora será el entierro esta tarde; sabe la genealogía de los más ilustres amoríos; y hasta, si me apuras, lo que ha de suceder mañana en su ambiente pueblerino.
Es de uso y costumbre que en tales santuarios de la maledicencia y la insidia, cuando no se le encuentra el pulso a la vida se acabe por inventarlo, ya que no hay mejor jarabe contra el hastío de los que no tienen que hacer nada que vivir la realidad de los demás imaginándola a través de las indiscretas ventanas de un casino pueblerino.
El mundo de un aburrido crónico es tan amplio y diverso, tan lleno de matices y sorprendente, que pasar un rato en el bar de la plaza del pueblo es una inagotable diversión, la mayoría de las veces a costa del buen nombre, la reputación y el trabajo de otros vecinos más menesterosos y tenaces.
Pues bien, resultó, paisano, que la tal asamblea informativa estaba organizada por un ente público de nombre oficial bastante largo y relacionado con el maíz, y cuyos responsables políticos estaban por la labor de propiciar este cultivo en bastante tierra calma de la provincia. En fin, que todos los asistentes acudieron puntuales. Todos con las camisas limpias y planchadas con esmero. Todos con los zapatos enlustrados como el día del Corpus. Todos con los ojos avizores y expectantes ante todo lo nuevo que allí se habría de decir.
Aguantaron los presentes, resignadamente, casi dos horas largas de maíz para arriba y maíz para abajo, de maíz por acá y maíz por allá, hasta que por fin el señor alcalde de turno, en un acto de misericordia, puso el broche de oro al acto agradeciendo a tan doctos técnicos y a tan eficaces autoridades de rango superior, el mucho interés por llevarles las bondades del maíz y la gran conveniencia de proveerles para ello de las ayudas necesarias.
Y siendo buena costumbre acabar los actos con una práctica tan patriótica como ofrecer a los presentes una la copa de vino español --y alguna que otra cosa que llevarse a la boca -- así mandó hacerlo el primer edil, que en espera de que las ayudas del maíz fueran muchas y de gran remedio, y no reparando en el viejo refrán de "huésped que se convida, fácil es de hartar", y como fuera, también, que andábanse tirando salvas con pólvora del rey y se avivaban los fogones con carbón de arbitrios, echó la casa consistorial por el balcón de las banderas, y no se daba abasto a tanto trajín de platos para mantener el ringo rango del evento.
Que si uno de gambas blancas daba paso a otro de langostinos de Sanlúcar.
Que si este jamón de bellota para el señor ingeniero agrónomo de la delegación.
Que si esta mojama para el señor de la dirección general.
Que si este queso curado habrá de gustarle al señor secretario técnico de la consejería.
¡Que no le falte, Juan, manzanilla a ese señor que habló en tercer lugar sobre Europa y el maíz! –ordenaba el alcalde a uno de sus concejales--.
Pásale Paco el conejo en adobo para que lo pruebe el señor delegado.
Y esas chuletillas que no falten; ¡A ver, que llenen...!
Y como dicen que más vale una hartada que dos hambres, de todo había para todos, hasta para los que no siendo agricultores ni haber soportado las dos largas horas de disertación sobre el maíz en cuestión, se colaron de matute desde el aburrimiento del mentidero local que es el bar de la plaza-- hasta el salón donde se celebraba un convite tan pródigo sin tratarse ni de boda ni de bautizo de primogénito de rico.
Y uno de ellos, repleta ya la andorga y queriendo agradecer a quien correspondiera su hartazgo de tan notables viandas, y no encontrando otra mejor forma de llevarlo a cabo, ni otro mejor responsable a quien hacerlo, gritó con brío agradecido: "¡Viva el maíz!". Único causante, a su juicio y a todas luces, de todo lo bueno que para el paladar de aquel personaje maledicente de casinillo, sempiternamente aburrido, había sucedido a costa de la pólvora del rey y los arbitrios de su pueblo.
Por: ©José María Suárez Gallego | Narraciones | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sunday, 03 de July de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 3 de Julio de 2011

Los nacionalismos, como el tabaco, sólo les gustan a los que se los fuman. Son como el humo ajeno, que acaba cegando a quien lo exhala y asfixiando a quien no tiene más remedio que respirarlo. Pero mientras que con la nueva ley antitabaco se han mandado a los fumadores a fumar a la calle, no hay calle posible donde mandar a los nacionalistas a que se fumen sus nacionalismos, y así andamos todos a punto de ahogarnos con los golpes de tos de las bisagras nacionalistas de la “gran” Europa y de la “pequeña” España.
Siempre se ha dicho que el hombre como el pez muere por la boca, pero no sólo por lo que come y por lo que bebe --que para eso ya nos bastan los circos alimenticios que nos montan algunos irresponsables-- sino también por lo que habla. Y esto es válido, sobre todo, para los que se ganan la vida hablando, es decir, para los parlamentarios, que en el castellano más puro y lógico, según las etimologías de mi amigo El Caliche, doctor en ciencias tabernarias, habría que llamarlos simplemente los “hablamentarios”. La política, como afirman los politólogos que saben de esto, es el arte de lo posible, y ya decía también un eminente torero metido a filósofo que “lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible”. De ahí que la política, la mayoría de las veces, sea también el “desastre de lo imposible”.
La lección primera que debe aprender todo político es que sólo a los enamorados y a los poetas, que creen en lo imposible, les está permitido decir lo que piensan. Y tarde o temprano a los enamorados se los acaba tragando el desamor y la desidia de lo cotidiano, y a los poetas... ¡Ay, a los poetas no los toma en serio nadie! Pero fue un poeta, precisamente, quien nos dijo que unas veces por prudencia y otras por cautela nos paren con cuentos, nos mecen con cuentos, y a la luz de cuatro cuentos, al fin y al cabo y con los pies por delante, acaban haciéndonos ciudadanos de la Eternidad.
¡Que levante la mano quien se siga creyendo el cuento de la Europa que nos vendieron con el euro y las subvenciones!

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Thursday, 23 de June de 2011

Miembros del equipo técnico del Museo de Nuevas Poblaciones, de La Carolina, junto al cuadro de Pablo de Olavide que estuvo en el Palacio del Intendente y en la actualidad se custodia en el museo. De Izquierda a derecha: José Antonio Vacas del Campo, director del Museo; Jose María Suárez Gallego, cronista oficial de Guarromán y consejero de número del Instituto de Estudios Giennenenses (CSIC); el arquitecto Francisco J. Sánchez Fernández, responsable del Área de Nuevas Poblaciones; y Pedro Ramos Miguel, del Dpto. de Museología.
Por: ©José María Suárez Gallego | Actividades del Cronista de Guarromán | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 04 de June de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 5 de Junio de 2011

Mi contertulio el Caliche me da su particular opinión sobre cómo todos tratamos de sobrevivir en esta “europutada” que nos ha gastado el liberalismo feroz, y que eufemísticamente denominamos “la que está cayendo” o “la que se nos viene encima”.
Me dice convencido el Caliche que “la vida es un saco de cuernos y cada cual saca la punta por donde puede”. Versión autóctona ésta de otra más pastelera, “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”, con la que nos encandiló en su día el bueno de Forrest Gump.
Cada vez se hace más evidente que las doce estrellas que el pintor Arsène Heitz colocó en la bandera de Europa cuando la diseñó, más que para que brillaran en un horizonte común para todos los europeos, eran para que nos las claváramos unos a otros defendiendo los pepinos de nuestros huertos. Cada cual va a lo suyo con la íntima intención de quedarse también con lo de los demás. Es evidente.
El desgraciado episodio –de millonarias pérdidas— de los pepinos andaluces es uno más con el que la Europa de los mercaderes pretende tomarnos el pelo cada vez que le viene bien. La misma pregunta de siempre se plantea de nuevo: ¿Y al final quién paga los platos rotos de esta ensalada? Seguramente los mismos de siempre.
Cuentan una historia que sospecho falsa, pero que no resisto la tentación de contarla: En los años cincuenta del siglo pasado se encontraron el mayor filósofo alemán, Martin Heidegger, y el mayor filósofo español, José Ortega y Gasset. Pregunta el primero, con un punto de xenofobia: “¿Por qué hay tan pocos filósofos españoles?” Responde el segundo, con un punto de ironía: “¿Y por qué hay tan pocos toreros alemanes?”
Mucho me temo, y ojalá me equivoque, que este morlaco alemán lleva trazas de convertirse en la “peste pepina”. La OMS ya ha comenzado a hablar de “cepas mutantes nunca vistas”, y eso presagia que el cuerno de un “vacunazo” millonario está asomando la punta entre los pepinos. Al tiempo.
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Saturday, 07 de May de 2011
José María Suárez Gallego
Publicado en diario
el domingo 8 de Mayo de 2011

El pasado jueves, en el Palacio del Intendente Olavide, de La Carolina, tuve la satisfacción de contestar el discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Giennenses del historiador Manuel Gabriel López Payer. Mi buen amigo Manolo nos acercó de manera muy docta y documentada a los pormenores históricos de la Batalla de las Navas de Tolosa, suceso bélico acontecido en el año 1.212 que enfrentó a las huestes cristianas con los ejércitos musulmanes de entonces. Como siempre una guerra de intereses en el nombre de Dios.
Ocho siglos después parece como si el panorama mundial actual no hubiera cambiando desde entonces. Después de la caída del muro de Berlín, y con él las tesis comunistas, el neo liberalismo más feroz tuvo su mayor esplendor ascendente hasta que en 2008 cayó también el “muro del capitalismo” al quebrar la corporación financiera Lehman Brothers, que, según parece, negociaba fraudulentamente los préstamos basura de la gente corriente que se exponía a perder su casa. Rotos los esquemas preestablecidos hemos vuelto en estos últimos años a reproducir el mismo planteamiento de la confrontación medieval –con petróleo de por medio-- de moros contra cristianos y viceversa.
En sólo una semana de esta peculiar primavera lluviosa y “robaestacionesdepenitencia” hemos asistido en directo a la boda de un príncipe, a la beatificación de un Papa, a la eliminación “manu militari” de un líder musulmán, a como la gente cada vez más cree en brujas y en magos, y al encastillamiento en sus fortalezas financieras de los poderosos del mundo. ¿Es esto un esquema medieval en versión 2.0 y siglo XXI?
Ahora comienzan a tener sentido para mí las profecías de San Malaquías realizadas en el año 1.140, también en el Medievo, que definió enigmáticamente el reinado del actual papa, Benedicto XVI, como “Gloria olivae” (la gloria del olivo), y precisamente entre hojas de olivo de plata venían engarzadas las reliquias del nuevo beato Juan Pablo II, su predecesor, en el solemne acto de su beatificación en Roma.
¡Y yo que creía que lo la “gloria del olivo” era por la tan esperada subida del precio del aceite!
Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 07 de May de 2011

El Palacio del Intendente Olavide de La Carolina acogió el pasado cinco de mayo el discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Giennenses (CSIC), órgano autónomo de la Diputación Provincial de Jaén, del consejero de número e historiador Manuel Gabriel López Payer, recientemente nombrado cronista oficial de las Navas de Tolosa. Su ponencia, en la que abordó de forma magistral los pormenores históricos de “La batalla de las Navas de Tolosa”, acontecimiento bélico del que el próximo año se conmemora su octavo centenario, fue contestada posteriormente por el consejero de número del IEG, cronista oficial de Guarromán y decano de los cronistas oficiales de Sierra Morena, José María Suárez Gallego, quien hizo la laudatio académica del profesor López Payer.
El acto contó con la presencia institucional del consejero director del IEG, Pedro Galera Andreu, y del alcalde de La Carolina, Francisco José Gallarín Pérez.
Texto y foto de Silverio Fernández, corresponsal de Diario Jaén.
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